MOCCA

Criptoarte: el futuro del arte digital está en los NFT

Podría pensarse que lo más difícil para un artista es el proceso en sí de la creación. La inspiración puede ser traicionera y no siempre es fácil lidiar con los bloqueos creativos. Todo eso es, ciertamente, complicado, pero lo que realmente frustra el trabajo de un artista que puso todo el corazón en su obra es no ser reconocido por ella. Las mayores aspiraciones de cualquier persona que crea es que su trabajo sea apreciado, su talento alabado, y que, en añadidura, le permita vivir de él.

Lo que aporta valor a una pieza artística en formato físico es la posibilidad de mostrarla en algún espacio donde pueda ser reconocida y comercializada, sumado al hecho de poder demostrar de manera confiable su propiedad. Esto no siempre es fácil, pero en el mundo del arte digital es aún más complejo. En el océano de la internet, muchas veces cuesta descubrir o aseverar la fuente o propiedad de una obra, en medio del torrente de material digital que encontramos allí.

 ¿Qué puede hacer un artista digital para garantizar que su trabajo no sea copiado y se reconozca su propiedad y autoría, permitiéndole, además, realizar transacciones exitosas con sus obras?

La respuesta está en los NFT.

Surgimiento del Criptoarte

Los primeros experimentos NFT relacionados con el arte se asocian a la aparición de monedas de colores tokenizadas en la red Bitcoin.

Pepe the Frog fue la protagonista de infinidad de ilustraciones que conformaban los Rares Pepes construidos en el sistema de contraparte de Bitcoin.

Posteriormente, el desarrollador Joe Looney creó la Rare Pepe Wallet, una herramienta que permitía comprar, vender, intercambiar, editar, regalar y destruir obras de arte digitales. Aunque otras empresas como Spells of Genesis, habían explorado la creación de tarjetas comerciales digitales vinculadas a la blockchain; la comunidad de Rare Pepe Wallet fue la primera en definir el rumbo del mercado del arte blockchain en los años que siguieron, incorporando una serie de innovaciones de gran relevancia.

  • Rare Pepe Wallet permitía a los artistas exponer, intercambiar y comercializar sus obras de arte sin cobrar comisión por este servicio.
  • Incorporó innovaciones importantes como la vinculación de material VIP (canciones, videos, juegos, etc.) vinculados al token que podía adquirir el comprador, en adición a la obra de arte.
  • Creó un sistema de tarjetas de regalos donde las personas podían ganar obras de arte tokenizadas, aun sin poseer criptomonedas.
  • Fueron pioneros en implementar los estándares adicionales agregados en capas que permite que la pieza cambie y se muestre al usuario, en función de la máquina donde se expone.
  • Constituye un impulsor del arte raro, siendo la primera plataforma en convertir una pieza de arte de terror digital a formato físico.

Ethereum se roba el show

Aunque los primeros experimentos estuvieron vinculados a la red Bitcoin, la cual es, tal vez, la criptomoneda más conocida, artistas entusiastas no tardaron en innovar en otras cadenas de bloques.

Larva Labs fue el gestor del primer experimento de tokens no fungibles basado en la red de Ethereum. El proyecto CryptoPunks consistía en 10000 punks coleccionables únicos, cada uno de los cuales poseía un conjunto de características específicas que lo diferenciaba del resto.

Los CryptoPunks presentaron otra innovación: un mercado en cadena al cual podía accederse mediante billeteras digitales como Metamask, reduciendo la barrera para interactuar con los NFT. El pertenecer a la red Ethereum los hacía interoperables con los distintos mercados y billeteras, y debido a su popularidad entre los primeros usuarios, la fuerza de su marca y la oferta limitada que poseen, probablemente se conviertan en verdaderas antigüedades digitales.

Auge del arte digital

Gracias al éxito de los primeros proyectos, el mundo del arte comenzó a entusiasmarse con las ventajas que los tokens no fungibles les proporcionaban. Las plataformas de arte digital dedicadas a publicar y difundir el arte vinculado a la blockchain de Ethereum se multiplicaron.

Surgieron sitios como SuperRare, Known Origin, Rarible, MakersPlace y Rare Art Labs que funcionan como galerías virtuales y un mercado libre, donde artistas y coleccionistas pueden acceder mediante sus billeteras digitales y comercializar sus trabajos con total seguridad.

Los NFT se ajustan perfectamente a las necesidades de los artistas digitales que precisan obtener una especie de validación de su trabajo.

La actividad fraudulenta en el sector artístico asciende a cifras cercanas al 10% del total de piezas que se comercializan. Es sumamente complicado verificar la autenticidad de una pieza, y aún más en el universo digital. Hay dos consideraciones primordiales que el artista debe tener en cuenta para realizar un trato exitoso.

  1. ¿Lo que estoy vendiendo es realmente lo que digo que es? 
  2. ¿Tengo la autoridad requerida para realizar dicha transacción?

 Para el coleccionista es importante un certificado que valide su titularidad y preserve el valor de la obra que está adquiriendo. Los documentos en papel son perecederos y fáciles de falsificar, es ahí donde entra en juego la tecnología blockchain.

La tecnología basada en cadena de bloques es anónima, criptográfica y transparente. Permite absoluta claridad en las transacciones, garantizando que se preserve la identidad del autor y la propiedad del titular que adquiere la obra.

Además, fomenta la práctica artística descentralizada, otorgando una autonomía a los usuarios miembros de una comunidad, que pueden, incluso, intervenir en la creación de una pieza.

Los NFT son, indudablemente, el futuro del arte digital, y un medio para que este tipo de artistas alcancen el reconocimiento que se merecen.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.