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Roberto Rodríguez: El rostro tras el MOCCA

Roberto Rodríguez: El rostro tras el MOCCA

Toda revolucionaria tecnología debe enfrentar el desafío de imponerse a lo tradicional y vencer el paralizante miedo al cambio que rige a la mayoría de la gente. No es fácil abandonar la zona de confort y aventurarse hacia lo desconocido, pero el mayor lastre para la innovación es el desconocimiento y la ignorancia. Es preciso saber para poder ver. Solo quien tiene todos los datos puede decidir correctamente lo que mejor le conviene y entender que dar la espalda a lo nuevo es el camino que solo toman los necios.

Los NFT son un certero ejemplo de una de las muchas aplicaciones de la tecnología blockchain. Su vinculación directa al arte ha desatado una avalancha de ideas, cada una más innovadora y espectacular que la anterior. En el mundo, ya son cientos los novedosos proyectos que se cuecen alrededor del criptoarte y los tokens no fungibles. Los cubanos van todavía un paso atrás, y la comunidad de criptoartistas recién comienza a crecer, pero, más que las innegables limitaciones económicas, lo que más nos frena es la desinformación que existe en Cuba sobre los asuntos tecnológicos.

Resulta fácil suponer que en la era de informatización no hay excusas para la ignorancia, pero a veces el problema radica en no saber qué buscar, en el miedo a las noticias falsas y en la confusión que crea el bombardeo multidireccional de información. El promedio de usuarios se divide en dos grupos: los que creen todo lo que leen y los que permanecen escépticos hasta tener pruebas de su veracidad.

En pos de proporcionar esas pruebas y porque creemos que no hay mejor evidencia que un testimonio real y que las experiencias de otros ayudan a comprender mejor las cosas, el equipo de redacción del MOCCA ha decidido entrevistar al fundador y CEO del Museo de Criptoarte Cubano para que, desde su experiencia personal, motive a otros artistas y coleccionistas a interesarse por el universo NFT.

Roberto Rodríguez es un emprendedor matancero cuya experiencia con el arte se limitaba a disfrutarlo como fiel aficionado de toda forma de expresión creativa. Todo cambió para él gracias a los NFT. Su pasión por el arte y las finanzas descentralizadas lo llevó a crear una plataforma para impulsar el movimiento de arte criptográfico en la isla.

No es una figura mediática, detesta hablar sobre sí mismo, y concretar esta entrevista nos costó Dios y ayuda, pero, finalmente, conseguimos que nos contara un poco sobre su viaje NFT.

Roberto Rodríguez, fundador y CEO del MOCCA

CCA: Cuéntanos sobre la primera vez que escuchaste hablar de los NFT.

RR: Desde el 2018, venía estudiando el mundo cripto y había llegado a adquirir algunas criptomonedas. A mediados del 2020, me topé por casualidad con un artículo que hablaba sobre los CryptoKitties y me pareció tan interesante que comencé a investigar. Les pregunté a varios artistas cubanos que conocía, pero ninguno entendía del tema, hasta que conversé con SPHYNX y, juntos, cosechamos la idea de mintear una de sus piezas.

CCA: ¿Qué sentiste cuando se concretó la venta de Albaluna?

RR: Fue una descarga de adrenalina increíble, fue la prueba de que realmente era posible para los cubanos incursionar en el criptoarte. En ese momento, supe que tenía que seguir estudiando los NFT, que los cubanos tenían que insertarse en ese mercado.

CCA: ¿Desde el comienzo pensaste en crear un museo?

RR: En un comienzo, no tenía claro cuál era el camino, por eso continué estudiando. En grupos de Telegram y en cuartos de ClubHouse intercambié con varios artistas internacionales, y realmente llegué a apasionarme por el tema. Pasé de ser un simple aficionado a ayudar a capacitar a algunos artistas con muchísimo talento, pero sin muchos conocimientos tecnológicos, y luego me convertí en coleccionista. Cuando comencé a adquirir NFT, se me ocurrió que sería realmente grandioso que los cubanos tuvieran un espacio donde mostrar sus obras y que, al mismo tiempo, los ayudara a concretar las primeras ventas, pero eran todavía muy pocos los artistas que conocían sobre los NFT, y era preciso educar primero a los creadores sobre esta nueva tecnología y crear una comunidad.

CCA: ¿Cuándo consideras que nació la comunidad de criptoarte cubano?

Creo que todo comenzó con Bianchini. La primera vez que escuché sobre él fue en marzo del 2021, gracias al artículo de la revista Vistar que hablaba sobre la venta de su obra Hotel Habana en una subasta de Open Sea. Me entusiasmé muchísimo porque me di cuenta de que había comenzado el Boom NFT en Cuba, un momento por el que llevaba muchos meses esperando. Al Gabriel ser tan conocido en el mundo artístico, arrastró con él a una gran cantidad de creadores que, con su asesoría, se interesaron por experimentar con los NFT y las distintas plataformas. También ayudó mucho que Erich García, el creador de Bache Cubano, opinara sobre el tema en una charla que se llevó a cabo el 3 de abril en un chat de voz con Bianchini, SPHYNX y otros artistas. Creo que esa fecha puede considerarse como el día cero de la comunidad, porque a partir de ese punto, los grupos comenzaron a crecer, y el viaje comenzó.

Hotel Habana, Primer NFT vendido por Gabriel Guerra Bianchini. Foto: fragmento de la obra

CCA: ¿Quién es Arsubanipal y por qué elegiste ese alter ego?

RR: El mundo de las criptomonedas es peliagudo y, sobre todo en Cuba, está sujeto a mucha polémica, por eso, en un comienzo, estaba receloso sobre la idea de dar a conocer mi identidad. Nunca había usado ningún nickname, pero, investigando, leí sobre Arsubanipal, el último gran rey asirio, conocido como el primer coleccionista del mundo, y supe que había encontrado mi alter ego.

Arsubanipal, rey asirio. Foto: Ecured.

CCA: Antes de los NFT, ¿ya coleccionabas arte?

Pertenezco a un grupo de coleccionismo en Whatsapp y colecciono mayormente sellos numismáticos, artículos y monedas antiguas, pero siempre me ha apasionado el mundo del arte. Soy bastante ecléctico con mis gustos, no tengo una preferencia definida, me gusta experimentar todo tipo de sensaciones y disfrutar del arte en todas sus vertientes, pero con los NFT he desarrollado una nueva adicción por coleccionar, se ha vuelto uno de mis hobbies favoritos.

CCA: ¿Crees que surgirán más coleccionistas dentro de la isla que, como tú, se interesen por este tipo de arte o los artistas cubanos deberán seguir trabajando para el mercado foráneo?

RR: Por supuesto. Los primeros coleccionistas cubanos de criptoarte que están surgiendo en este momento son los propios artistas, que compran con la finalidad de ayudarse unos a otros y hacer crecer la comunidad, pero poco a poco se van sumando más personas, amantes del arte, que son capaces de percibir la potencialidad de esta nueva tecnología.

CCA: En este sentido, el MOCCA es un excelente portal para los coleccionistas que pueden encontrar todas las obras de criptoarte cubano, concentradas en un mismo lugar. ¿Ese fue tu objetivo desde el inicio, al crear el museo?

RR: Mi objetivo con el museo desde el inicio fue dar visibilidad y ayudar a los artistas en su viaje con los modestos conocimientos que he ido adquiriendo. El mundo NFT me apasiona al punto que mis más allegados me acusan de estar obsesionado, y puede que tengan razón. De veras creo que los NFT han llegado para cambiar la historia y reescribir los paradigmas del arte. Todo lo que pueda hacer para apoyar esta revolución, desde mi posición, será hecho.

CCA: En tu opinión, ¿qué es lo más difícil de ser un criptoartista, en Cuba?

RR: Una de las cosas más complejas para los criptoartistas cubanos podría ser obtener las criptomonedas, pero, ahora mismo, la comunidad es inmensamente colaborativa, y cualquiera que desee convertirse en criptoartista, encontrará en ella un amigo o colega que pueda prestarle las criptodivisas para comenzar su carrera, así que el no tener criptomonedas ya no es un impedimento para quien tiene interés de aprender y de crear. Pienso que lo más difícil es adquirir el conocimiento, porque la curva de aprendizaje es muy larga y son muchos los conceptos que hay que dominar.  En Cuba, el trabajo más arduo que queda por hacer es el de educar a la gente con este inmenso cúmulo de información, que puede, efectivamente, cambiarles la vida. Hay cubanos muy recelosos de todo lo tecnológico, pero esta desconfianza se debe a la desinformación. Conozco personas que aún piensan que internet es Facebook, y que las criptomonedas son Trust Investing. Que en pleno 2021 todavía existan estos criterios resulta inconcebible, por eso es tan urgente la necesidad de capacitar a los usuarios sobre toda la complejidad del universo digital y sus grandes utilidades. Una de las finalidades del MOCCA es justamente esa, servir de guía y simplificar el camino de los que comienzan.

CCA: ¿Cuál es tu mensaje para los artistas tradicionales cubanos que aún no confían en esta tecnología?

RR: Mi mensaje es que lean mucho, que estudien primero qué es blockchain, qué son las criptomonedas, qué son los NFT, que no se dejen guiar por prejuicios o rumores y que hagan su propia investigación para que tengan las bases para decidir si desean incursionar en este mundo o no. La fricción y la resistencia al cambio son perfectamente normales, ocurren siempre que aparece algo nuevo, pero los invito a que entren en los grupos y vean lo bonita que es la comunidad de criptoartistas cubanos, los principios de descentralización, igualdad y libertad que la rigen, estoy seguro de que muchos se sentirán cautivados por las oportunidades que los NFT han creado para todos. El criptoarte llegó para quedarse, marcará un antes y un después en la manera de comercializar el arte. Lo más genial es que abre todo un paraguas en el que pueden confluir diferentes disciplinas artísticas. Permite la colaboración de una manera única, lo mismo un músico, que un pintor, un fotógrafo, un cinematógrafo, un artista 3d, un programador web, todos pueden unirse en la creación de una nueva disciplina, son infinitas las posibilidades que se abren.

CCA: ¿Cuáles son las proyecciones futuras del MOCCA?

RR: Tenemos muchos proyectos en marcha y muchas sorpresas. La meta inmediata es ampliar nuestra colección nacional e internacional, y nuestra máxima aspiración es conseguir inaugurar la primera galería física de criptoarte cubano. No quiero adelantar mucho, pero se vienen grandes cosas y el MOCCA es tan solo una piedra en la increíble armazón que estamos construyendo. Lo fundamental es promover el arte y la descentralización y, sobre todo, darle una voz a los cubanos para que puedan mostrar al mundo su talento.

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