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Los NFT más allá de las artes visuales

Meme Doge, NFT vendido por 4millones de dólares

Aunque existen desde hace media década, en el último año, mucho se ha hablado sobre los tokens no fungibles y sus disímiles aplicaciones. La utilidad de los llamados NFT está dada por su facultad de demostrar la autenticidad, procedencia y propiedad de un activo. El arte digital ha explotado considerablemente el potencial de esta tecnología como se manifiesta en los miles de proyectos que han despuntado en torno al arte criptográfico. Pero los non fungibles tokens no son exclusivos de las artes visuales, existen otras disciplinas que se han sumado a la ola tecnológica que aboga por la descentralización y la supremacía de lo digital.

Los precios, en ocasiones exorbitantes, que alcanzan en el mercado están vinculados a la subjetividad de su valor, que parte de la especulación y la escasez. Es muy importante la historia que los rodea, su grado de rareza o exclusividad y el trabajo de marketing que ejerce la creciente comunidad de súper fanáticos de los tokens no fungibles.

Algo tan absurdo como un tweet tokenizado fue vendido por casi 3millones de dólares.

Y esto es solo el comienzo.

1.      Nada es tan seguro como un NFT

Token nativo de Yearn Finance. Foto:World Stock Market

La plataforma de mercado monetario automatizado Yearn Finance decidió ofertar una póliza de seguro digital convertida en NFT que protege a los clientes de posibles errores en los contratos inteligentes.

La industria incipiente ha impulsado las ganancias en los mercados de criptomonedas en los últimos tiempos, pero no está exenta de riesgos. Muchos de los últimos esquemas de agricultura de rendimiento lanzados no están auditados, lo que podría provocar la pérdida de fondos debido a vulnerabilidades de los contratos inteligentes.

Ante esta posibilidad, la compañía ha lanzado un incentivo de seguro para seis de los tokens Defi principales. Yinsure.Finance es una cobertura de seguro combinada garantizada por Nexus Mutual y un nuevo tipo de seguro tokenizado que ofrece cobertura gratuita KYC (conozca a su cliente) para Aave, Balancer, Compound, Curve, Synthetix y su propio token Yearn Finance. De ocurrir errores en la ejecución de los contratos inteligentes, el propietario de este seguro recibiría 5 ETH como compensación. La póliza es un NFT único que se puede transferir, comprar o vender y su precio inicial fue de 350ETH.

2.      Una casa no fungible

Mars House NFT. Foto: Uncrate

Una aplicación muy interesante sería la vinculación de los NFT a la arquitectura o el diseño. Así lo prueban proyectos como la “Mars House NFT”, una casa digital ideada por la artista canadiense conocida como Krista Kim. El token es un archivo digital en 3D con efectos visuales que fue puesto a la venta en el marketplace SuperRare. La venta se concretó el pasado 14 de marzo por un valor de 288ETH (más de 500.000 dólares en el momento de la transacción).

La diseñadora buscaba recrear una atmósfera zen y relajante. En la creación de su “Criptohogar” empleó muebles basados en tokens no fungibles, pero con la posibilidad de ser replicados en la vida real. La artista alega que contó con la ayuda de un arquitecto y utilizó el software Unreal Engine.

»Los bienes raíces virtuales basados en el mundo real se pueden comprar en SuperWorld, una nueva aplicación para interfaz de realidad aumentada, y, en un futuro muy cercano, esta aplicación nos permitirá crear NFT 3D, así como un mercado de activos digitales de realidad aumentada»

Krista Kim para iProUp

3.      Periodismo NFT

Foto: The New York Times

Escribir sobre NFT no es nada extraordinario. La mayoría de los blogs sobre criptomonedas han abordado, al menos una vez, este interesante tema. Sin embargo, un periodista visionario quiso ir mucho más allá.

Kevin Roose, un columnista de The New York Times, hizo historia al vender uno de sus artículos como NFT en Foundation.

La idea es una paradoja tan genial que no es raro que el inusual token haya alcanzado en subasta el nada despreciable precio de 560.000 dólares.

En el artículo, Roose comienza declarando sus intenciones. El hecho de que la columna se anuncie en venta desde el título garantiza, como mínimo, que la gente la leerá solo para descubrir por qué. El texto continúa con la explicación del concepto de NFT. Menciona los proyectos más exitosos y mantiene atento al lector, ilustrando las mayores ventas en la historia de los tokens no fungibles. Una vez que ha conseguido cautivar al público, el autor pasa a contar las razones que lo llevaron a decidir tokenizar su columna y hace una descripción detallada de todo el proceso.

Kevin Roose no solo ofrece una exquisita lectura, amena e instructiva, sino que le da la posibilidad al comprador de poseer un token único que constituye el primer coleccionable de su tipo en el mundo. Muchos pagarían más de lo que costó el NFT por intervenir de esta manera en la historia.

Las ganancias obtenidas en la venta fueron destinadas a Neediest Cases Fund de The New York Times, una iniciativa del editor del Times Adolph S. Ochs que apoya causas caritativas.

4.      Los NFT reinventan los libros electrónicos

David Noya. Foto: La voz de Galicia

La protección que los NFT representan para los derechos de autor hace que una de sus aplicaciones más obvias sea la industria literaria. Los escritores se cuentan entre los autores más vulnerables cuando de propiedad intelectual se trata. Es muy complicado evitar que un e-book sea copiado o pirateado. Los tokens no fungibles representan una solución a este problema. Quizás las obras sigan siendo copiadas, pero ahora existe la posibilidad de probar la autenticidad de un texto que esté debidamente acuñado en la blockchain, y la etiqueta “edición limitada” adquiere un nuevo sentido.

Algunos autores se han lanzado por su cuenta a tokenizar sus obras, pero hay otros más entusiastas, que pretender hacer de la tendencia criptográfica algo permanente.

David Noya es un ingeniero informático español que ha decidido poner sus conocimientos sobre criptodivisas al servicio de la literatura. Su proyecto propone crear una plataforma donde los escritores puedan vender sus textos convertidos en NFT y obtener ganancias sin intermediarios, gestionando por sí mismos los derechos digitales de sus creaciones.

Entre sus ideas está incluir en los NFT escenas animadas, increíbles texto-efectos como la realidad aumentada o colaboraciones con artistas diversos para las portadas, lo que añadiría valor a los tokens.

El visionario proyecto puede ser la oportunidad que miles de escritores inéditos esperan para conseguir ser recompensados monetariamente por su trabajo, siendo reconocidos, además, en un sector de mercado completamente nuevo.

»No vamos a reinventar la rueda, pero ahora no existen muchos e-books en que el comprador pueda obtener una pieza de arte y un manuscrito original a la vez, con prueba de autenticidad»

David Noya para La voz de Galicia.

5.      El mercado de lo absurdo

Tweet de Jack Dorsey, CEO de Twitter. Foto: Twitter

Si algo han demostrado los NFT es que es posible vender casi cualquier cosa. Solo debes convencer a los demás de que lo que vendes tiene algún valor.

Al inicio del post, se menciona el caso del tweet de Jack Dorsey que fue puesto en subasta en la plataforma Valuables, una red social construida sobre blockchain en la que interactúan personalidades como Elon Musk.

Al poco tiempo, la publicación del CEO de Twitter se vendió por más de 1630ETH, (casi 3 millones de dólares en el momento de la venta). El comprador fue Sina Estavi, CEO de la empresa de blockchain Bridge Oracle, y las ganancias fueron destinadas a una organización sin fines de lucro.

La pregunta más recurrente es: ¿por qué alguien pagaría millones por un tweet?

Pues por la misma razón que pagan cantidades desmesuradas por un meme o una imagen pixelada con poco o ningún valor estético. Los NFT han llegado para desafiar el concepto de propiedad en el mundo digital, han revolucionado el coleccionismo y, aunque los detractores los consideren una burbuja especulativa con poco futuro, al ritmo que se están diseminando, bien podrían representar el despuntar de una era, en la que cada vez más personas quieren tomar parte.

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